23 mayo, 2007

Sunshine


Sunshine es una de esas películas que uno ve anunciada y piensa "a que me la bajo" (nota para la SGAE: a que voy al cine pagando 6€ de mi bolsillo sin perder la sonrisa). Entonces llega el momento de verla y descubres que Ramón tenía razón (para los poco asiduos, sustitúyase "Ramón" por el nombre del colega que haya avisado de que la peli es un bodrio).... efectivamente, la peli es una mierda.
La ventaja que tiene ver una película en el ordenador y a baja calidad (o en el cine con unas gafas de sol muy oscuras, Ramoncín) es que te permite centrarte en el argumento sin que los efectos especiales te hagan babear; y cuando uno se centra en el argumento de una peli de este calibre babea, sí, pero de rabia contenida.
Resulta que en un futuro no muy lejano, el sol comienza a apalancarse (vamos, que deja de brillar) y la humanidad en un desesperado intento de sobrevivir, envía a un grupo de adolescentes (supuestos astronautas superespecialistas) montados en una nave equipada con un paraguas (como en Benidorm) a pegarle un bombazo para que espabile (estos americanos lo solucionan todo igual). Así de simple, nos encontramos ante una de esas películas de corte futuro-catastrofista en la que, como siempre asistiremos a la muerte paulatina de toda la tripulación debido a continuados fallos de la maquinaria, putadas varias de la naturaleza, y por supuesto, el tripulante que se vuelve loco ante la presión (véase Armageddon, Deep Impact o El Núcleo).
Básicamente, el hilo argumental no tiene más, conatos de romance, momentos filosóficos de parbulario, escenas de fantasmeo y, como no podía ser de otra manera, final heroico en el que, lo poco que queda de la tripulación, se sacrifica para finalmente salvar a la humanidad.
Pero sólo con estas virtudes Sunshine no sería merecedora de aparecer en esta sección... NO! Sunshine nos ha dejado algunas escenas que jamás olvidaremos; como el momento en el que uno de los astronautas salta de una nave a otra sin traje espacial, envuelto en papel albal (se lo pidió a Gehry), a tropemil grados bajo cero y sólo se le enfrían los dedos... el momento en el que ese mismo tripulante se hace unos largos sumergido en refrigerante sin que le pase nada (este tío se escalaría el K2 en tanga)... el momento en el que el subnormal de turno se calcula la ruta de la nave con papel y lápiz (y se equivoca, como no) teniendo una supercomputadora a bordo y, por supuesto, el apoteósico final (que se merece párrafo propio).
El gran final. Si con Kubrick coló...
Sí, Kubrick lo hizo, se fumó un peta del tamaño de la Torre de Hércules y entre gnomos verdes y dragones voladores, rodó el final de 2001. Odisea del espacio. Y como no, los críticos se fliparon, eran jóvenes e inexpertos (y probablemente había rulado la Torre de Hércules de maría) y venga a buscar explicación: que si "con esto quería decir tal", que si "esto significa lo otro"... (vaya puteo de Kubrick, no se por qué esto nos recuerda a Paco...).
Pues nada, el director de Sunshine creyó que podría repetirlo pero, como ya se ha demostrado en Eurovisión, llegó tarde y mal. Básicamente durante los últimos 45 minutos de cinta el cámara sufre un ataque epiléptico y toda coherencia de espacio y tiempo desaparece al son de secuencias alucinógenas. No perdáis el tiempo, no tiene explicación, no es una alegoría de nada ni una crítica a la sociedad consumista; es, simple y llanamente, una puta mierda.
Conclusiones:
- En qué año se supone que están, en Maderadebalsa no nos salen las cuentas, si dicen los científicos que al sol le queda la mitad de su vida... vaya mierda de tecnología tendremos dentro de tropemil millones de años!! (comentario frikifilosófico).
- Esperamos que al menos los efectos especiales fueran buenos (no uséis gafas de sol!)
- Por qué cojones han enviado a los Backstreet Boys a salvar La Tierra?
- Por qué no a Take That o 'N Sync?
- Por qué seguimos viendo estas películas?

19 mayo, 2007

Eurovergüenza


Para los que aún no os hayáis enterado (muchos seguramente) el sábado pasado se celebró en Finlandia una gala llamada Eurovisión... ese concurso donde quedan al descubierto todas las miserias del viejo, viejo continente (el nuestro, en ocasiones nos gustaría ser africanos). Un concurso en el que compiten 24 países con canciones y estilos que podríamos clasificar en tres grandes grupos:

1. Los ortodoxos: Poperos y pachangueros de pro que, castigando al público con la misma mierda de siempre, jamás ganarán el concurso, pero al menos no harán un ridículo estrepitoso (salvo España). Se proponen temas que, con el debido marketin podrían llegar a canción del verano (como máximo). Aún estamos esperando un grupo de Reggaetón y que, para nuestra sorpresa, España salga algún día de esta categoría.

2. Los que se tiran al vacío: Todo tipo de grupos estridentes cuyo único objetivo es destacar con una actuación original e impactante (normalmente el único impacto es el suyo contra el suelo). De este grupo suelen salir los más y los menos votados (salvo España, que pese a ser ortodoxa, siempre se lleva menos votos). Algunas formulas son, vestirse de subnormales, cantar en un dialecto chino, o levantar piedras con los cojones durante la actuación (por ejemplo).

3. Los que se tiran al vacío... un año tarde: Predestinados a perder sin ser recordados. Si hay algo peor que ser horteras, es ser horteras y poco originales. En este grupo entran todos aquellos que pretenden ganar repitiendo fórmulas que ya han funcionado... y por supuesto no volverán a funcionar.

Este año hemos podido ver como cada categoría se veía representada por múltiples subgrupúsculos:

- Los supermegaguais: Copiando las últimas tendencias ortodoxas al estilo Backstreet Boys (España, 10 años tarde), Il Divo (Lituania, cantando en italiano, nosotros tampoco lo entendemos), Justin Timberlake (Turquia; macarreo, fuego y mujeres semidesnudas).

- Las guarras: Pop con poca ropa y mucha chicha. Si una canción es mala y no sabes como mejorarla... ponle kilo tres cuartos de cachondas. Votos a cambio de carne.

- Las locas: Hoy en día, dueños y señores de la pequeña pantalla, y nada mejor para dar espectáculo. Si tampoco tienes canción, pues bueno, tirar del orgullo gay puede dar resultado (Francia, Inglaterra y otro país de nombre impronunciable).

- Los horteras: El espectáculo en estado puro, los más radicales de aquellos que se tiran al vacío. No hay nada como vestirse de satélite espacial o de longaniza para montarla en el escenario (véase al ucraniano con su traje de... de... de panel solar?).

- Los que no pintan nada: Grupos que salen cantando folklore ,blues o swing; que podrían gustarte, pero siempre te preguntarás, que coño hacen estos aquí? (esa misma pregunta se la hace toda europa). Cabe destacar a una pareja de desquiciados al estilo Safri Duo de cuya nacionalidad no queremos acordarnos.

- Los jevarras: Desde que el año pasado Lordi se meara en toda la ceremonia con sus trajes satánicos y su canción de rock (y ganaran sobrados), este año ha proliferado una serie de grupos "jevis". Un claro exponente de lo que es llegar tarde... perdedores.

Esperando que por el bien de nuestra imagen España se retire de este circo, desde Maderadebalsa mandamos un mensaje a las instituciones: España es una península, nuestros únicos vecinos son Francia, Portugal y Andorra (y pa eso ni nos llevamos bien); no nos va a votar ni Perry, dejadlo ya.

PD: El ganador de esta edición, ¿era un hombre, una mujer, o un muñeco? nunca lo sabremos...

Y el ladrillazo es para...


David Bisbal se ha meado en Aída Nízar Y Rizo, los grandes derrotados del evento. El Odiómetro ha hablado y la bilis de nuestros lectores no ha tenido piedad con el popular "cantante". Habrá sido por sus pataditas, sus brincos y cabriolas, sus ex-ricitos o porque gracias a él (sin olvidarnos del director de Misión Imposible y Maradona) ya no quedan drogas en el mundo? nunca lo sabremos...

Desde Maderadebalsa queremos agradeceros vuestra participación y os proponemos una nueva encuesta donde podréis ensañaros con el grupo de "periodistas", "exmujeresde", "exgranhermanos" y demás chusma que más alimente vuestra úlcera: ¿En qué programa del corazón soltarías antes un manada de lobos hambrienta? (con sangre y despedazamientos incluidos). Expresaros.

Podio del Odiómetro semanal (mensual) :P

41% Dabid Bisbal
38% Aída Nízar
15% Rizo

Votos totales 193

23 abril, 2007

El cretino de MediaMarkt


Como hipotecar tu vida por un puñado de euros. Nos solidarizamos con el actor que encarna al dependiente de MediaMarkt, sí, ese listillo; que se juega la vida en cada anuncio tocándole las pelotas al comprador de turno. Porque un día fue una humilde ama de casa, otro, un funcionario regordete, pero cuanquier día podría ser Hannibal Lecter. Todos nos estremecimos cuando le hinchó las narices a un negraco tamaño armario, contuvimos la respiración esperando que aquel maromo le partiera la cabeza (incluso él, deseaba acabar con aquella agonía, con esa miseria de trabajo... hasta un erizo de mierda tenía un programa)... pero no ocurrió nada... y anuncio tras anuncio, este pobre desgraciao sigue alimentando nuestro odio... "y el de mucha gente en todo el mundo" (leer con voz de Matias Prats).

En un esfuerzo documental sin precedentes, maderadebalsa os ofrece en exclusiva el día a día de este pobre chaval.

Diario de... El cretino de MediaMarkt (Creti, de cretino)
Presentado por Merche Milá: No fuméis, os estoy observando... Muajajajajaja

Cretino López Fernández se levanta por las mañanas con un gran dolor en todos los huesos, se lava el diente que le queda, se viste y baja a la calle. Antes de cruzar la puerta el portero le hace la zancadilla y le apalea un rato, va a la panadería y allí el panadero lo maza a hostias como panes. Una viejecita que bajaba a comprar ensaimadas le pega cuatro palos. Los perros le muerden, las palomas le cagan, los coches paran en los ceda y esperan a que esté cruzando para acelerar. Le zumban sus compañeros mientras trabaja, le zumba el camarero mientras come, le zumba el de la once cuando compra lotería (a él y a los que estén cerca), le zumban mientras habla, le zumban mientras está callao, le zumban mientras le zumban... hasta Enrique le ha tirao una papelera.

Este hombre no puede ir al fútbol, no puede ir al cine, no puede ir a pescar (le arrean hasta las truchas), no puede tener novia, no puede tener amigos, no puede tener canario y todo por qué?... por un sueldo de mierda.

19 abril, 2007

Cambio Radical (de canal)


El otro día, los miembros de maderadebalsa estábamos viendo la tele, cuando una enorme ola de caspa vomitada por la caja tonta inundó nuestro salón arrastrándonos pasillo abajo hasta depositarnos en el rellano. No se trataba de una caspa normal (como la de gran hermano o el tomate), no era una caspa soportable con un nivel adecuado de alcohol, NO! era mucho peor, peor que una película de Pajares y Esteso, peor que Tamara (Yulema, Ámbar o como se llame), Tony Genil y Leonardo Dantés juntos, peor que ver a Rappel en tanga... esta caspa era... Cambio Radical.

De la mano de la siniestra Teresa Viejo (que como siga así acabará presentando realities sobre escarabajos peloteros transexuales), el programa es un insulto al buen gusto en el que se explotan los complejos de dos pobres mataos (andaluces mayormente, como en el Diario de Patricia, vamos) para publicitar distintas clínicas de belleza durante casi dos horas de tortura televisiva.
El programa muestra como fácilmente (y asquerosamente también, cincel en mano) puede transformarse al marginal e inmundo monstruito de turno, en un individuo de plástico apto para la sociedad, la sociedad de Teresa Viejo y unos pocos afortunados (entre los cuales, por suerte, no nos incluimos). Durante media hora de corta, pega y colorea, se nos enseña como cenar viendo la tele puede ser una experiencia seriamente traumática. Tras la intervención y 20 minutos de anuncios, el individuo atraviesa una cortina de humo entre sollozos de familiares (monstruitos inmundos) y vítores del ganado asistente; monstrando su tranformación (sí, lo de monstrando fue adrede ;P). Es entonces cuando su familia (monstruitos inmundos) lo/la abraza y da gracias al señor (y a Teresa Viejo) por haberlos apartado de la mediocridad. Ahora ya pueden ser felices.
Conclusión: Catetos...